• Identificando al target de tu emisora. Este es un punto que se debe definir en etapas muy tempranas de la planeación, ya que delimitará la mayoría de las acciones en cabina y fuera de ella. Una sola emisora puede manejar distintos targets; por ejemplo, dependiendo la hora de transmisión. Sin embargo, es importante que conozcas a la perfección sus hábitos de consumo, los competidores, alcances geográficos, rangos de edad, intereses particulares, entre otros datos.

 

  • La originalidad y la creatividad. Generalmente, cuando se habla de “ser original” se piensa que se trata de crear cosas nuevas, pero es algo más que eso. La originalidad es también ofrecer una nueva visión a un tema ya tocado o una idea exitosa, pero que gracias a la creatividad se logra adaptar a las tendencias que están en boga. La innovación siempre se alimenta de elementos nuevos y reciclados que en conjunto forman productos emocionales que enganchan rápidamente con el consumidor.

 

  • Repetición, arma de doble filo. Esta técnica es aconsejable sólo cuando estás iniciando la colocación de tu emisora en el público y no sólo incluye a los medios radiofónicos, sino a otras plataformas publicitarias que muchas veces nos sirven para hacer réplica de nuestros anuncios. Es muy fácil caer en el vicio de la repetición fastidiosa, que lo único que logra es provocar hastío en el consumidor y que eluda cualquier relación con tu emisora. Cuando tu marca ya se haya posicionado en el auditorio, reduce la frecuencia del anuncio y actualízalo para que el oyente lo identifique, pero lo siga percibiendo como algo nuevo que se debe conocer.